viernes, 13 de enero de 2012

Dos artículos de Alfredo Iriarte

Hoy extraigo en esta entrada, dos artículos escritos por Alfredo Iriarte y recogidos en el libro “Lo que lengua mortal decir no pudo", invitándolos con ello, a que lean más de este prolífico pensador y escritor.

UNA ESTRELLA MÁS EN LA BANDERA



Para nadie es un secreto que el imperio norteamericano, que empezó modestamente con las trece colonias en 1776, creció hasta alcanzar las impresionantes de hogaño sin reparar mucho en la licitud de los medios, con el sabio expediente de trocar los escrúpulos de conciencia por el <<Destino Manifiesto>>. Igualmente sabido es que en cada caso los medios fueron diferentes y que en  cada caso se aplicó el más aconsejable. Por ejemplo: para mutilar medio México y hacer de él parte de la Unión, Estados Unidos emprendió una brutal guerra de agresión. Sin embargo, Lousiana fue comprada a Francia sin que nadie tuviera que morir para ello. 

El general Jackson ocupó la Florida y España la <<cedió>>. Claro que en la expedición de Jackson los muertos fueron indios seminoles. Este prócer norteamericano fue uno de los más aguerridos exterminadores de indios. Por eso es uno de los padres de la patria elegidos para ornamentar billetes con su efigie. En la Florida estuvo Jackson singularmente eficaz. Los pocos descendientes que hoy quedan de los seminoles luchan con cocodrilos en repugnantes escenas circenses para solaz de los turistas.
Alaska fue comprada al régimen zarista y Hawai ocupada en el proceso de expansión al oeste del Pacifico. El occidente del país fue ganado en guerras en las que el civilizador WASP (White, Anglo Saxon, Protestant) diezmó a los pueblos bárbaros, que no hablaban inglés, usaban plumas, tenían tez cobriza y defendían sus tierras.

Cuba, Puerto Rico, Panamá, Honduras, Nicaragua, Santo Domingo, Haití…El coto privado de los marines…El Caribe es el Mare Nostrum de los Estados Unidos, había dicho Teodoro Roosevelt.
Depredación, etnocidio, compraventa, ocupación. Todos los medios fueron permisibles siempre que condujeran a colocar más estrellas en la bandera nacional. Hubo, sin embargo, uno en el que nunca pensaron los gringos, acaso porque, pensándolo bien, es ciertamente insólito: que una joven república suramericana endeudada y mendicante se ofreciera espontáneamente para aumentar la rutilante constelación. Pues bien: eso ocurrió, esa joven nación fue Colombia y quien propuso formalmente su anexión a los Estados Unidos fue su presidente constitucional el doctor Mariano Ospina Rodríguez, cofundador del Partido Conservador y grande de la patria, además de haber engendrado una copiosa progenie de presidentes.

El 10 de julio de 1857, el presidente Ospina dirigió a su copartidario el general Pedro Alcántara Herrán, a la sazón ministro de Colombia en Washington, este histórico mensaje:

Me permito llamar otra vez la atención de usted sobre este punto: ¿Qué inconveniente le resultaría a la Nueva Granada de anexarse a la Unión Americana? La Unión estaría dispuesta a aceptar la anexión. Todos los hombres que tienen sentido común han empezado a preguntarse: siendo cierto que estos países van a ser absorbidos por la Confederación del Norte, ¿por qué no se hace de una vez aquella operación pacíficamente?

Mucho se ha hablado y escrito entre nosotros de estas plutocracias latinoamericanas serviles, genuflexas y venales que jamás han vacilado en traficar con la soberanía nacional a trueque de los mendrugos que les arroja el amo de turno. Pero yo estoy seguro de que ni en la más delirante imaginación de ninguno de estos lacayos llegó a caber la idea de entregar un país entero. Ellos siempre han enajenado riquezas, derechos, dignidad, trozos de tierra. Pero a ninguno se le ocurrió jamás <<salir del paso>> en forma tan expedita. El doctor Ospina Rodríguez les ganó a todos. Si su antecesor Mallarino planteó la venta de buena parte de la nación, él no podía quedarse atrás. Él no se puso con timideces de pedacitos ni de entregas parciales. El país entero o nada.

Lo cierto fue que los fámulos golpearon a la puerta y los caimacanes no respondieron. ¿Por qué? No lo sé. Desde luego que debieron de tener razones muy sólidas. Una de ellas pudo ser que entonces no habían inventado aún la novedosa figura del <<Estado libre asociado>> en virtud del cual es posible crear una curiosa especie de sub-gringos que, siendo <<American Citizens>>, padecen la capitis diminutio de pertenecer a razas inferiores y mestizas. Otra pudo ser que los arúspices de Washington ya entonces vislumbraban las ventajas que les ofrecían las neocolonias.

En todo caso, aquí el propósito no es discutir la actitud de Washington ante la abyecta oferta sino la oferta en sí, que difícilmente puede encontrar paralelo en la secular historia de infamias que, como dice Eduardo Galeano, va de Hernán Cortés a los funcionarios del BID, pasando por los infames de marina.
Cabe, pues, al ilustre fundador de uno de nuestros grandes partidos tradicionales el singular honor de haber sido un egregio paradigma de todos los vendepatrias que en el continente han sido desde la Independencia hasta nuestros días y desde el río Bravo hasta el estrecho de Magallanes.

 EL MULTIMUEBLE POÉTICO



Hace ya muchos años que la figura prócera del doctor Núñez, altísimo poeta y regenerador de iguales dimensiones, viene siendo blanco de los vituperios de leguaraces y envidiosos, en su doble condición de salvador de la República zarandeada por la anarquía y cifra suprema de la poesía colombiana. 
En estas líneas voy a referirme exclusivamente a la personalidad lírica del ilustre cartagenero y a demostrar fácilmente la inanidad y la injusticia de los ataques con que sus detractores han pretendido ensombrecer su obra poética.

Yo estoy convencido de que, si bien la opera omnia del portalira –regenerador—<<no tiene presa mala>>, el poema que sobresale dentro de su conjunto con dimensiones colosales es el que se convirtió en la letra de nuestro glorioso himno patrio, a cuyos acordes marciales se ponen de pies millones de colombianos, que precede a las peroratas presidenciales y clausura las emisiones diarias de las radiodifusoras y los canales de televisión.

En las estrofas vibrantes del himno de la patria amada brilla con esplendor inusitado el genio poético del felibre –regenerador—. Su concepción es audaz y revolucionaria y sus tropos y metáforas plenos de belleza, así les pese a los estólidos que han llegado a la desvergüenza de llamar cursis y ramplones los versos del himno con que aprendimos, de niños, a amar a la tierra de nuestros lares y penates.

Y ahora, concrétemonos a la magna revolución poética que representa el himno del doctor Núñez. Ella consiste en el genial hallazgo de que la poesía puede componerse con piezas intercambiables, a manera de prodigioso multimueble lirico. En otras palabras, el rapsoda nos da un poema matriz con cuyos versos, alterando su colocación, pueden elaborarse otros poemas en número casi infinito. Veamos, pues, el resultado de una de esas operaciones de ingeniería poética, que fue posible solamente gracias al luminoso genio literario de quien no fue menos diestro en las piruetas líricas que en las políticas:

—I—
La Virgen sus cabellos
Termópilas brotando
Mortal el viento hallando
Arranca en agonía.
Si el sol alumbra a todos
A orillas del Caribe,
En su expansivo empuje
Los cuelga del ciprés.

—II—
Constelación de cíclopes
Se colma de despojos;
En átomos volando
Cesó la horrible noche
Con cada espiga un héroe
Hambriento un pueblo lucha
De Boyacá en los campos
Que riega dos océanos
—III—

 Ricaurte en San Mateo
Se baña en sangre de héroes;
Debajo de laureles
Seguridad buscó;
Espadas cual centellas
Bendicen su pasión
Porque el viril aliento
Desprecia su virtud

—IV—
La humanidad entera
Lamenta su esperanza;
La abnegación es mucha
De su invencible luz.
Centauros indomables
Ganaron la victoria;
De sangre y llanto un río
Circunda su alba tez.

—V—

En surcos de dolores
Bolívar cruza el Andes
Que cubre losa fría;
Pero este gran principio
Resuena, y los que sufren
Descienden a los llanos,
Horrores prefiriendo
A pérfida salud.

—VI—

Independencia grita.
Nariño predicando.
<<el rey no es soberano>>
Con llamas escribió.
La humanidad entera
Derrama las auroras
Y de su amor viuda
Se mira allí correr.


Imagenes tomadas de:
-http://www.semana.com/photos/%5C1403%5CImgArticulo_T1_60712_2009321_175934.jpg
-http://mas.lne.es/fotos/img/2008/2/228/30271278647a76491cfb232.96008667-4.jpg

WALT DISNEY Y BOLÍVAR – Álvaro Cepeda Samudio


Hoy les vuelvo a traer uno de los artículos que escribió Álvaro Cepeda Samudio y que tomé del libro “Antología” para compartirlo.


Los países latinoamericanos son abundantes en la producción de patrioteros. Y es la patriotería la forma como más comúnmente se manifiesta la falta de inteligencia. El que un hombre en un momento dado se haga matar por el sentido de la patria, que es al fin y al cabo lo mismo que el hogar y al defenderla se defiende a una cosa concreta como son los hijos, los familiares, la tranquilidad y no a ese sentimiento abstracto en que quieren encerrarla los patrioteros, el que el hombre, repito, se haga matar por todo lo que significa la felicidad del sitio de su hogar, está muy bien. Y puede resultar hasta heroico. 
Pero el que pregone a gritos y a golpes de platillos y tambor, el amor a la patria, y todos estos sentimientos elementales que los profesionales en el arte de seducir a las masas emplean con tan buenos resultados, es ridículo.

Afortunadamente esto va desapareciendo y ya en Colombia se puede decir, sin que le sigan a uno un juicio por desacato, que entre las cosas cursis y de mal gusto que se han escrito en el país, las estrofas del Himno Nacional se llevan la palma. También se puede aquí en Colombia desmontar de sus pedestales a los héroes y a los forjadores de la nacionalidad y mostrar que también ellos tuvieron los pies de barro. La juventud ha hecho una revisión de los valores históricos y muchos han descendido de su antigua medida para situarse en su justo término, sin que por esto se hayan llenado las celdas de traidores a la patria.

Esto de la patriotería ha llegado a su más alta expresión con la protesta oficial de un sindicato venezolano porque Walt Disney bautizó a una caricatura de su mundo maravilloso de los dibujos animados con el nombre de nuestro Libertador Simón Bolívar. Hasta dónde esto ofende a la memoria de Bolívar es una cosa que yo, tal vez por una falla emocional o debido a una postura humorística ante el mundo, soy incapaz de determinar.

Al leer la noticia de la protesta, no pude distinguir entre si nombrar a un muñeco de Walt Disney con el nombre de Bolívar era un alto elogio a su memoria o una gravísima ofensa a nuestro héroe máximo.
Yo soy de opinión de que los bolivarianos deberíamos estar contentos de que Walt Disney nombrara a sus muñecos no sólo con los nombres de nuestras más famosas y respetables figuras de nuestra historia. Esta sería una de las maneras más eficaces para universalidad la memoria de los arquetipos de la raza, que es al final lo único que se persigue al endiosarlos. Las gentes de todas partes del mundo, al oír llamara a los dibujos animados con nombres como Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Antonio Nariño, Hermógenes Maza, se interesarían por saber el origen de ellos, y de nuestra patria. Mucho más eficaz esto que las conferencias organizadas en las embajadas y consulados.   

jueves, 12 de enero de 2012

Quiero escribirles esta entrada de manera singular



Advertencia: Este post es personal y por tanto solo importa a quien aquí escribe. Si usted ha entrado a este blog a mirar cosas de verdadera importancia como el FAQ de Twin Peaks o escritos de diversa clase hechos por otras personas que escriben muchísimo mejor que yo, le recomiendo que haga caso omiso de la entrada y evite sentir que ha perdido valiosos minutos de su vida que pudo desperdiciar o aprovechar en algo diferente.

El otro día me acordé de un texto que escribí cuando contaba con 15 años y cursaba por aquel entonces décimo grado en el colegio.  Lo tengo en mi mente porque antes de escribirlo, yo era tomado como un aburrido vago de pelo largo, rostro sin expresión y malas calificaciones; pero luego de presentarlo y demostrar que escribía mejor que el resto del salón, mejoró el trato por parte de mis profesores y esto llevo a que ellos dejaran la hostilidad conmigo, lo cual me permitió recuperar 10 materias (de 14) que iba perdiendo a mitad de año (todo es una cadena de hechos consecutivos). Debo advertir que –como pueden ver – no soy la gran cosa en materia de escritura, sino lo que pasaba era que leía más que mis compañeros de curso y por tanto tenía más imaginación y mejor escritura que el resto. Eso fue y nada más.

Ahora bien, el texto anterior y aquella parte de mi vida no son el motivo de esta entrada en la que usted, mi querido lector desprevenido, ha caído. Mi pretexto es mucho más mundano, ya que resulta y pasa, que mientras buscaba entre los desperdigados papeles guardados untados de polvo y olor a viejo, me encontré con un descubrimiento con el que nunca pensé toparme.

En el fondo de un baúl donde reposan revistas y papeles viejos me encontré con una pequeña carpeta tamaño carta, de color verde y con hojas amarillas adentro de ella, que en su portada tenía escrito el título de “SEMINARIOS Caminos NIÑOS” y debajo de aquel letrero, un dibujo de un niño tomando a una niña de la mano, mientras en aquel empalme de dedos e inocencia infantil se encontraban dos globos inflados con helio que volaban debajo del letrero “LA NUEVA GENERACIÓN”. Aquella carpeta trajo de nuevo a mi memoria una etapa de mi vida de mi infancia que tenía olvidada en aquel baúl de mis recuerdos y que tuvo lugar en septiembre del año 2001, cuando mi mama, impulsada por algún culebrero mercachifles, nos inscribió a mi hermana y a mí en aquel curso donde supuestamente cultivaban los “líderes” del mañana y donde tuve mi primera decepción amorosa.

Mis recuerdos de aquel septiembre del año 2001 son diversos, pero no va a ser mi memoria quien les sirva de guía en esta primera parte de la narración de los acontecimientos que ocurrieron en aquel centro de convenciones alquilado por aquella fundación; sino los papeles que encontré en la citada carpeta verde, y que recogen lo que viví en aquellos 3 días en un curso que mi pobre mama pagó inocentemente, que no sirvió de mucho, esperando tener unos hijos “líderes del mundo”, cosa que hoy se ve complicada, en razón a que solo me interesan cosas pequeñas como mi humilde ratonera o este blog en el que escribo queriendo aprender a escribir.

1. Mi paso por CAMINOS 



El seminario de la fundación Caminos del que les voy hablar, tuvo lugar en un centro de convenciones alquilado para albergar a un centenar de chicos que llegaron tras ser inscritos por sus papas, para unas “conferencias” de jueves a sábado. Apenas llegamos nos dividieron en grupos de 8 personas, conformadas por un(a) líder y dos co-líderes en la cabeza, y 5 niños (dentro de los que me encontraba yo). Lo primero que hacían esos tres “lideres” era entregar una carpeta verde, compuesta por 15 hojas (más o menos) con información que les relatare en los siguientes párrafos y 5 hojas de notas, para que tomáramos apuntes.
Es por la primera hoja de apuntes que supe que habían 8 personas en mi grupo conformadas por una guía llamada Ligia Ester, dos coguias de nombre Jenifer y Einy, y compañeros que respondían a los nombres de Katherine, Angelica, dos Andrés y Leidy (omito apellidos por razones de privacidad). Además de lo anterior, hubo una política de darnos entre sí el teléfono fijo de la casa(celulares todavía no eran un fenómeno masificado) disque para generar confianza, pero como verán más adelante, no fue la mejor idea para un niño tímido de 10 años.

Ahora bien, como las notas y mi mediana ortografía (escribía bien pero fallaba en tildes y confundía en ocasiones la s y c en palabras que utilizaban estas dos letras) no tienen nada de interesante, pasaré a contarles sobre mi estadía en aquel lugar por medio de las hojas amarillas conservadas en aquella carpeta rasgada de color verde:

La primera hoja contiene un escrito llamado “Sonrisas para Vivir” y que por lo meloso, remilgado y empalagoso no reproduciré en este medio, pero si resumiré en que uno puede ser niño, tener mil amigos, decir lo que se piensa, tener cariño y “sonrisas para vivir”. Si me piden una opinión, prefiero mil veces leer a Paulo Coelho (quien no me gusta de a mucho) que al autor de ese texto tan ñoño.

El folio número 2 titulado “BUENOS MODALES” trae un compendio de supuestos “buenos modales” (valga la redundancia) dentro de los cuales se encuentra: “decir siempre la verdad”, “no chismosear/chismear; es muy destructivo” o “no usar el baño de otro sin permiso, no importa la familiaridad” ya que si no se hace lo anterior, no se puede acceder a los beneficios de aquellos supuestos “BUENOS MODALES” que son: “ser respetado y apreciado inmensamente”, entre otros que por su carácter dengoso, no merecen la pena reproducirse. Lo peor del texto es que debajo de todo este epitome de normas sociales, se encuentra un párrafo en negrillas que dice lo siguiente “Yo………, prometo cumplir con estos buenos modales indicados aquí”, firma y fecha. Como pueden ver este seminario enseña a los niños a ser estafados desde sus primeros años de vida.

De las siguientes hojas, rescato una joyita que me encontré en un texto titulado “responsabilidad hacia dios”, donde se exige “orar a Dios cada día” en la mañana, tarde y noche; “Agradecer a Dios por tus bendiciones cada día” en razón a que “estas disfrutando lo que muchos otros no tienen” y como lo anterior es poquito, “hacer mínimo 1 PCI[1] todos los días de 5 a 10 minutos”; demostrando que el seminario no solo es de pseudoauto-ayuda(superación personal, promotor del liderazgo, etc.) sino también de proselitismo religioso entre los niños (e imagino que también los adultos). Afortunadamente la parte donde me exigen comprometerme con lo anterior no la firmé, demostrando que por más católico que era a los 10 añitos (por una enseñanza cristiana que tuve por parte de mi querida abuela y de mis papas, hijos de la constitución de 1887), no fui tan pendejo.   

En los siguientes 3 folios aparecen unos textos de auto-ayuda que por su memez, no merecen ser escritos en su totalidad, pero del que rescato el que se titula “COMO MEJORAR EN MIS ESTUDIOS”, donde algún genio escribió “tips” de altisonante inteligencia como: “Conocimiento es poder”, “estudiar en grupo” (como si por estudiar con otras personas lograra ser mejor), “ser amigo de tus profesores”(apología al clientelismo), “estudiar con tus padres” , “aprender la computadora, desde joven” (ya saben, “aprendan” la computadora y desde jóvenes), “estudiar desde tu castillo” (como si la imaginación tuviera que usarse para estudiar para exámenes del colegio).

En la siguiente página nos ofrecen (con un aire de exhorto) a crear nuestro “propio castillo/santuario”, donde nos tenemos que imaginar que entra la “luz divina de Dios” que es “purificadora” y cuyas reglas incluyen cosas como “Hacer PCI en tu santuario cada día”, “Hacer tus propias oraciones” o “Activa tu poder mágico”. Al respecto debo decir que como amante de la ficción soy el primero en promover la imaginación en los niños. Siempre he pensado que la imaginación es muchísimo más importante que el conocimiento (sin desmeritar este último), pero ya de ahí a invitar a los niños a imaginar lugares privados en los cuales se estudie, se oré y se realicen actos poco infantiles diferentes a crear historias o incentivar la creatividad…me parece frívolo. No obstante lo anterior, creo que estos métodos están creados para decirle a los papas de los niños que están incentivando valores como el estudio o el apego a dios que en un país como el nuestro, donde el remoquete de “país del sagrado corazón” estuvo manchando nuestra imagen por muchos años, lo anterior es la gran cosa. Como anécdota – y ya para terminar este párrafo—les cuento que una de las mujeres guías del seminario, le dijo a mi mama que yo iba a ser de los próximos sabios del país porque desde pequeño siempre me ha gustado leer y en esa época podía leer fácilmente 15 libros al año (en su mayoría cortos aclaro). Esos señores tienen buen conocimiento del marketing y saben decirle a la gente lo que le gusta oír.

La hoja que le sigue al supuesto santuario, contiene unos supuestos pasos de la buena comunicación que son: “Pararte delante de la persona”, “tomarle de las manos”, “mirarle a los ojos”, “saludar y decirle algo bonito”, “comenzar tu comunicación (desde tu corazón)”, “agradecerle por permitirle compartir con él”, “velar por su calidad de amistades”, “amores (sexualidad)…no es todavía tu tiempo” y “eliminar la competencia (hacer algo porque le gusta)”. Al respecto debo decir que la amistad está sobrevalorada.
Luego de lo anterior, la siguiente hoja amarilla contiene un letrero gigante que dice “QUERER ES PODER”, una de las mentiras más grandes que se repiten en cuanto seminario de autoayuda hay y del que tengo un post en mente, por lo que no profundizare más en el tema.

2. Mi primera decepción amorosa



Luego de contarles como fue mi travesía por aquel seminario “formador de líderes” llamado CAMINOS a través de las hojas que encontré en la ya varias veces citada carpeta verde, le permitiré a mi memoria que sea la que les cuente la absurda historia de mi primera decepción amorosa – que aunque no sería la última— fue la primera piedra que edificaría el cúmulo de fracasos con las mujeres que he tenido en mi vida (llevada y por venir).

Resulta y pasa que como bien dije anteriormente, dentro de mi grupo había tres mujeres que eran un año mayor que yo y de la que, por alguna razón completamente irracional, prevalecía en mi atención Leidy, aquella pequeña niña más bajita que yo y cuyo único recuerdo que conservo totalmente intacto son sus pequeños ojos medianamente rasgados de color café que decoraban su inocente pero bonito rostro.

El primer contacto que tuve con Leidy no fue nada del otro mundo. Hablé con ella como con el resto de mis compañeros, con un nivel de sociabilidad que hoy en día sería extraño verme (por diversas razones que no vienen al caso). El hecho es que, no sé en qué momento mis ojos de niño de diez años cohibidos por la timidez, se fijaban en aquella niña que momentos antes había sido una más del rebaño. El amor es irracional, imbécil, estúpido y no le permite a uno elegir. Por tanto aquel día, con el paso de las horas, empecé a interesarme de manera infantil e—viéndolo en retrospectiva—ingenua, en una chica que posiblemente estaba buscando novio y que pude por lo menos, haber invitado a qué sé yo, dar una vuelta u otra cosa.

Mi sentido de la investigación me llevó a enterarme de cuantos años tenía, sus apellidos completos, su lugar de residencia y el colegio en el que estudiaba. El problema era que a ese pequeño tonto le faltó utilizar su voz para tener contacto con la persona que ocupaba su cándida mente de 10 años. Lo peor de todo es que al terminar el día y llegar a la casa, llamé a un amigo del colegio a contarle que había sido flechado por aquella niña, le dije los datos que había conseguido (incluido el teléfono) y al desgraciado se le ocurrió disque por “ayudarme”, llamar a la niña y decirle que a mí me gustaba. La situación en lugar de mejorar las cosas las empeoró y ella al otro día, se volvió súper indiferente conmigo. No hablé más con ella. No fui capaz por ser un tonto cobarde e inocente niño de 10 años que sentía por primera vez el candoroso y casto primer amor no correspondido, o mejor, no intentado. Dicen que las peores cosas de las que uno se puede arrepentir son las que pudieron haberse hecho pero no se hicieron. Ahora viendo hacia atrás en el tiempo pienso que debí haber intentado hablar con aquella niña así recibiera una atronadora cachetada de rechazo.

Aquel pequeño recuerdo que les he narrado, me ha llevado a escribir esta entrada de una manera singular, dejando salir una pequeña parte de aquel sentimiento de vacío que comparten en el corazón tanto el pequeño niño de 10 años como el bloguero de 20 años que aquí les habla esperando expiar con este pequeño texto, aquel demonio escondido que retornó a mi mente con la aparición sorpresiva de una pequeña carpeta verde que no esperaba encontrar y que seguramente no es ninguna señal de nada, sino un recuerdo guardado debajo de hojas de papel. 

Imagenes tomadas de: - http://www.canibalitum.com/2005/08/cmo-superar-una-decepcin-amorosa.html
-http://caminoscolombia.org/images/CaminosEnElMundo.Imagen1.jpg
-http://todospechotierra.blogspot.com/2010/05/como-seguir-despues-de-una-decepcion.html


[1] (No sé qué satanaces quiere decir PCI, así que por el contexto lo podemos dejar en “Parálisis Cerebral Infantil”

jueves, 5 de enero de 2012

La Crítica Constructiva de Doña Bertha - Lucas Caballero Calderón



Hoy les comparto una retro-columna de “Klim” en la que habla de la llegada de la televisión en Colombia y algunas curiosidades que sacan a relucir nuestro enanismo mental.




LA CRÍTICA CONSTRUCTIVA DE DOÑA BERTHA
Columna de Lucas Caballero Calderón “Klim”
El 18 de Noviembre de 1954


Doña Bertha, cuya arrogancia de criterio contrasta significativamente con la actitud postrada, zalamera y sumisa de ciertos escritores de “La República”, no tiene, como suele decirse, agua en la boca. Escribe lo que siente, sin recortes, ni aduanillas mentales, y en casi todos sus escritos se advierten una clara tendencia a hacer lo que algunos llaman oposición y otros, con mayor justicia, crítica constructiva.
Doña Bertha, en su ágil columna de ayer, descarga toda su artillería contra la televisión, movilizando para ello argumentos muy dignos de tenerse en cuenta. Entre otras cosas, dice ésta: “Hay inventos que no son todavía para nuestra cultura tan desigual, ¿más distracciones para las ciudades?, No. Necesitamos más carreteras, más escuelas y mejor estándar de vida para todas. La televisión entre nosotros es como la ida a un banquete de uno de nuestros campesinos en alpargatas…y con sombrero de pelo”.

En esta forma, gráfica e ingeniosa, se expresa de la TV doña Bertha, a quien le enviamos nuestros más rendidos agradecimientos por haber hecho la confianzuda transcripción de su párrafo y le rogamos decirle de paso a nuestro doctor Mariano que nos está haciendo inmensa falta. La TV es un invento notable pero que, como lo anota doña Bertha, le viene holgado al medio colombiano. Es un lujo sorprendente en un país en que todo está por hacer, hasta lo más elemental, y de él puede decirse, para modificar ligeramente la simpática comparación de doña Bertha, que equivale a ponerse los pantalones del frac directamente sobre el pellejo, por carecer de calzoncillos. La TV considerada en abstracto, claro que es una gran cosa. En días pasados, por ejemplo, oyendo hablar al señor alcalde de los problemas de toda índole que agobian a la ciudad, hasta los televidentes menos avisados debieron percatarse de que más que de televisión de lo que Bogotá está urgida es de agua, de alcantarillado, de higiene de transportes fáciles y de buenos pavimentos. Ese día, para decirlo en otros términos, la televisión sirvió para demostrar que, careciendo de tantas cosas esenciales, ella es entre nosotros una pompa superflua, extravagante y prematura.

Estando, sin embargo, ya instalada, nos parece que no es exactamente el caso de quitarla. Empero, prueba elocuente de que el país se anticipó a traerla, es la curiosa noticia de que ha dado cuenta la prensa en estos días, anunciando que un comisionado oficial viajará en breve a la Argentina, a fin de enganchar tanguistas y tele-actores, porque los que aquí tenemos dizque no son aptos para actuar ante el video. Lo más extraordinario del caso (y de ello damos el correspondiente traslado a doña Bertha, para que ella lo comente sabrosamente con nuestro recordado doctor Mariano) es que en la Argentina NO HAY TELEVISIÓN. Don Vicente Montero decía que para cazar leones lo más natural es ir donde haya, y eso que Don Vicente murió en Sibaté completamente chiflis y deschavetado. Alma Bendita. Quiera Dios que con los tele-actores milongueros no se repita la misma sensible ocurrencia que nos tocó presenciar aquí con el fútbol, del cual, idos los cracks extranjeros, lo único propio que nos quedó fue el estadio, patéticamente desocupado, de “El Campín”.

La lectura de la interesante nota de doña Bertha nos ha sugerido estas modestas glosas, que aquí finalizan, no sin rogarle a ella antes que nos salude con mucho cariño a nuestro inolvidable doctor Mariano, recomendándole que por estar ahora allá en invierno se nos cuide mucho y se nos abrigue bastante. Porque dizque las pulmonías neoyorquinas son mucho más entradoras que Laureano.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Elucubraciones

El otro día estaba organizando mi cuarto y me encontré con una carpeta que tiene todos los papeles que guardé mientras cursaba mi primera práctica con la Universidad y contaba con 19 añitos. Una de las hojas doblada en mi desordenado portafolio contiene tres diatribas ligeras que escribí mientras asistía por obligación a una conferencia que la universidad daba a los estudiantes para arrebatarles más dinero (y quienes por lo general eran profesores de la misma universidad para más estafa). Como quiero romper la hoja pero recordar los escritos (para acordarme que tan mal escribía cuando mejore algún día) los escribo en mi sección de divagaciones para que algún incauto (como yo más adelante) pierda el tiempo leyéndolas ya que carecen de interés.

ADVERTENCIA: LOS ESCRITOS QUE A CONTINUACIÓN PUEDEN OBSERVAR  SON POCO O NADA INTERESANTES. POR TAL RAZÓN, SIGA LEYENDO BAJO SU RESPONSABILIDAD.


1.Qué es la “burrocracia”

En esta estolidez estaba metido y me daba cuenta que era como el servicio militar ya que lo obligan a uno a ir so pena de una consecuencia nefasta. La universidad con el ánimo de arrebatarme el dinero organizaba conferencias que a nadie importaba y en un acto de completos fascistas nos tomaban lista como a los judíos que iban para la cámara de gas. Al parecer era más grave faltar a una de estas estúpidas “conferencias” que omitir los estúpidos deberes dispuestos en el reglamento estudiantil.

Como pueden ver, con este pequeño micro-texto, mi objetivo fue desahogarme de la incomodidad que sentía al tener que estar 4 horas escuchando a un personaje que me parecía poco importante. Lo peor es que al escribir no hablé nada de la burocracia y no sé por qué utilice ese título.


2.Reflexiones en un cuarto sin aire acondicionado
En este “auditorio” (cuarto cerrado) caluroso y maloliente, las personas parecían más unos robots que mamíferos de carne y hueso. Ellos (los disque humanos) seguían con una devoción inamovible los mensajes que llegaban a su instrumento de dominación de mentes moderno llamado “blackberry”. Era el predominio de la maquina sobre el hombre. Él los (y las sobretodo) dominaba. Hacía con sus métodos poco ortodoxos que lo tocaran, manosearan y digitaran barbaridades con nula ortografía, con el ánimo de llevar a cero la actividad pensante de estos seres que comparten aire y oxígeno en el lugar.

El conferencista continuaba su charla mientras ellos (o esos) se comunicaban entre sí, por medio de ese aparatico sin importar que estuviera a su lado. Después de esta visión de las nuevas generaciones, era entendible el uso del suicidio como vía de escape y la bomba atómica como instrumento de liberación.

Como pueden ver, en este otro pequeño texto, me despache contra mis compañeritos de carrera que estaban más pendiente de escribirse cosas sin importancia antes que pararle bolas al tipo de al frente(cosa que también hacía yo). El calor en el lugar era horrible porque se dañó el aire acondicionado y estábamos a una temperatura de 24 grados centígrados, razón por la cual, el hecho de ver a mis compañeros escribiéndose (reitero) cosas que podían fácilmente no escribirse y rendirle un culto extraño al blackberry me molestó de sobremanera, por lo que escribí lo que ustedes acaban de leer.

Creo – a modo de reflexión—que ese aparatico ha servido para hacer más cómoda la vida de algunas personas y también para ser la música ambiental de otras, ya que les permite generar un ruido que les suscita un sentimiento de acompañamiento a las personas y les evita hacer la cosa más difícil del mundo para muchas de ellas: estar solos y en silencio.


3.“Bebé”
Parafraseando una vieja y conocida frase, la Real Academia Española ha muerto. Podría ser una exageración, pero no, ha muerto por sustracción de materia. Esas pobres almas de dios que allá en España se dedican a crear palabras, organizar formas gramáticas de los textos, adoptar extranjerismos y reconocer esos hijos de mala madre y de padre desconocido llamados “modismos” van a perder el empleo.
Lo anterior porque las personas ya no escriben sino “chatean”, ya no se escriben sino “hablan por pin”. Se olvidan de los diccionarios y escriben como creen que se escribe. Para colmo de males, hace poquito acabé de oír a más de 4 personas utilizando la palabra “bebé” para referirse, no a un pequeño crio recién nacido, sino a un aparato de nombre blackberry. Lo más hermoso es la forma en que aquellas personas cierran la “jetica” para pronunciar aquella palabra como si fueran a chupar alguna teta. Por lo anterior, espero nunca comprar un aparato de esos.

Pidiendo disculpas por algunos problemas de redacción  en el texto y bueno, exageré demasiado. No obstante lo anterior, les puedo decir que de una conferencia tan aburrida como la que tuvo lugar ese día y en la que asistí obligado no podía salir nada mejor (bueno y también nada peor). Más tardecito vengo con el post con el que quiero cerrar el año.

martes, 27 de diciembre de 2011

La estúpida película del 25 de diciembre: El escritor de telenovelas



Dago Garcia ha sido el guionista y productor por excelencia de los bodrios cinematográficos colombianos que se estrenan sagradamente cada año los días de navidad. El tipo luce con estandarte el hecho de haber sido guionista y productor de la película colombiana más taquillera de la historia y de ser un creador de cine “sin pretensiones intelectuales” para personas del común (o el pueblo como llamarían los políticos), donde recoge todos los pensamientos y preocupaciones del público colombiano y les da una solución moralizante para todas las familias.

Luego de exponerles a modo de proemio quien es ese señor, entraré en materia y les hablare de mis reacciones frente al video donde habla de su nueva producción (que no iré a ver) llamada “el escritor de telenovelas”.

Sin entrar a criticar la banda sonora reencauchada de todas las películas producidas por el señor García (que suena al principio del video) o la imagen del niño Jesús que adorna su pared, creo que sus declaraciones, denota su capacidad de guionista y que en Colombia, el talento es inversamente proporcional al éxito de las producciones cinematográficas. Empieza el citado productor diciendo que con esta película, cualquier persona que haya tenido presiones en el trabajo como un empleado bancario o un vendedor de humo se puede identificar, diciéndonos tácitamente que sus personajes son simples, fútiles y por tanto no tienen matices sino generalidades, producto de su gran talento. Además como dato curioso, me gustaría resaltar que el productor dice sin ningún reparo que (entre sus estadísticas) el 100% de la población es como el personaje principal.

Luego del tonto argumento que acabé de exponerles, continua el productor diciendo que invita a las personas a ver la película ya que es una “comedia ligera” (algo nunca visto en el lumpen-cine colombiano) que va a “resolver muchas preguntas que los televidentes siempre están haciendo y siempre están en la agenda del día” como “¿por qué me cambian de horario mi telenovela?”, “¿por qué me alargan mi telenovela?”, “¿por qué los actores son siempre los mismos?”, razón por la cual, el ciudadano común y corriente no puede pensar.

Con todo lo anterior pensaba hacer una diatriba contra el bochornoso cine colombiano, contra las malas películas del 25 de diciembre, contra el público que hace que películas como “El Paseo” se vuelvan en fenómenos taquilleros pero simplemente me quedo con las tonterías que dice en el video donde este señor – como con sus películas – cree que le habla a una horda de tontos o simplemente insulta nuestra inteligencia sin saberlo, ya que no vale hacerle un post de más de una hoja.  

domingo, 25 de diciembre de 2011

Más sobre las bananeras - Alfredo Iriarte



En esta entrada recojo un escrito del gran Alfredo Iriarte donde escribe sobre uno de los episodios poco conocidos de las bananeras. Lo extraje del libro “Lo que lengua mortal decir no pudo” y lo reproduzco para quienes no lo conocen:

MÁS SOBRE LAS BANANERAS 



Suele creerse que el episodio de las bananeras ha llegado a ser tan ampliamente conocido en todos sus pormenores ominosos, que poco o nada hay que agregar para que las gentes colombianas lo abarquen en su real dimensión de espanto y vergüenza. Yo, sin embargo, creo poder incluir en esta serie unos cuantos hechos que, por haber sido muy precariamente divulgados, caben perfectamente dentro del propósito cardinal de la serie el cual, como se indicó al comienzo de la misma, es sacar a la luz del sol algo del detritus que los gatos académicos han sepultado bajo asépticos y decorativos cúmulos de tierra, cumpliendo con ello fielmente la misión que les compete como custodios que son de un sistema que, en la medida en que se toma conciencia de su progresiva decrepitud, más se esfuerza en aparentar no sólo una vitalidad a toda prueba sino también un abolengo y unas ejecutorias intachables.

El acto de recrear la historia se torna particularmente grato cuando, en vez de apelar a relaciones, crónicas y documentos, la distancia que nos separa de los hechos nos permite acudir al testimonio directo de quienes la protagonizaron y vivieron. Tal es mi caso en estos capítulos sobre las bananeras. El país conoce bien a José Gnecco Mozo. Sabe de su brillante inteligencia, de su largo y fecundo magisterio en la ciencia del derecho constitucional, de sus atributos como historiador, tratadista y escritor.

Actualmente, José Gnecco, a la altura de sus 72 años, disfruta de las más envidiables condiciones de mocedad intelectual y física y, en consecuencia, de una memoria sorprendente. En largas y fecundas sesiones he tenido la oportunidad de oírle revelar unas veces y otras corroborar, hechos desconcertantes relacionados con ese sombrío episodio de la historia colombiana.

Por otra parte, antes de que se diga que lo que sigue es la versión mendaz de un apátrida comunista, debo aclarar que Pepe ha sido siempre, es y morirá godo, pero que a pesar de llevar por la vida ese rótulo, ya más anacrónico que oprobioso, ha sido, es y morirá honesto.

En 1928, Pepe Gnecco era secretario de Gobierno del doctor José María Núñez Roca, entonces mandatario seccional del Magdalena. El doctor Núñez tampoco era comunista. Era un patricio conservador de entrañables convicciones republicanas, atemperado y civilista. Era, además, un patriota. Se entiende, por tanto, que fuera tan adverso a los desmanes del ejército como a las maquinaciones inicuas de la United Fruit Company.  El hecho es que su suerte aciaga y el doctor Abadía Méndez lo llevaron a la Gobernación del Magdalena en los días de la gran huelga.

A la vez que el doctor Nuñez Roca ejercía el poder formal, ejercía a su vez el poder real el célebre Mr. Bradshaw, gerente general de la United de Colombia. Corrían ya los días críticos de la huelga. Los obreros habían logrado ya la unidad decisiva y recorrían la Zona impidiendo el corte de la fruta y haciendo imperiosa la exigencia de sus derechos burlados. Por esos días Mr Bradshaw empezó a visitar diariamente el despacho de la Gobernación, en la ciudad de Santa Marta. El procónsul llegaba todas las mañanas a la oficina de Núñez Roca ataviado con finos trajes de lino y escoltado por su séquito de abogados nativos, en cuyas garras de buitres, las leyes de Colombia pasaban a ser marionetas serviles de la Compañía explotadora.

Llegaba cotidianamente el prepotente virrey rodeado por su corte de juristas venales y exegetas a sueldo – herramientas indispensables del imperialismo – que hicieron decir bellamente a Luis Cano, en la época dorada y abolida en que los liberales eran nacionalistas: <<son más temibles para este pobre país los abogados de la Universidad de Colombia que los de la Universidad de Columbia>>. Lo cierto es que todos los días llegaba Mr Bradshaw con su cortejo de sanguijuelas a beber café  al despacho de Núñez Roca. La visita siempre era breve. Mientras el gringo saboreaba su tinto se desarrollaba a diario y en forma reiterada y machacona el siguiente dialogo:

Bradshaw (incisivo): Dígame una cosa, doctor Núñez, ¿las autoridades de Colombia sí están de veras en condiciones de garantizar la integridad de las vidas y bienes de los norteamericanos en la Zona Bananera?

Núñez Roca (desconfiado): Puede usted estar tranquilo, Mr Bradshaw. El ejército de Colombia está listo a asumir con presteza y eficacia la defensa de las vidas norteamericanas y los intereses de la compañía.

Bradshaw (desconfiado): Quiero seguir creyendo en usted. Ojalá no me defraude. Porque usted ya debe saber que ayer los obreros devastaron dos comisariatos y cometieron tales y cuales atropellos.

Núñez Roca (persuasivo): Eso es comprensible dentro de esta situación de emergencia, querido Mr Bradshaw. Pero debe usted estar seguro de que nada grave ocurrirá porque para impedirlo están las autoridades de la República.

Bradshaw (más sosegado): Confío en que las cosas no empeoren señor gobernador. Hasta la vista.

En ese momento desaparecían Bradshaw y su escolta de sabandijas hasta el día siguiente. Uno cualquiera de esos días Pepe Gnecco, intrigado, preguntó a Núñez Roca por qué expresaba con tanta certeza a Bradshaw la seguridad de las garantías del ejército colombiano en tanto que la situación se hacía cada vez más incontrolable. Sin perder la calma, el gobernador abrió de su gaveta de su escritorio, extrajo un catalejo y e invitó a su joven secretario a subir a la terraza de la Gobernación. Una vez allí le entregó el catalejo y le dio con el mismo talante apacible:

-Enfoque la vista hacia el centro de la había, mire en esa dirección hacia alta mar y encontrará la razón de mi actitud hacia el gringo.

El secretario apuntó el catalejo hacia donde se le indicaba y halló la razón del viejo gobernador en forma de destructores norteamericanos hermosamente artillados y cabalmente rellenos de marines ávidos de playas nuevas para su inextinguible furor bélico. Esto último no lo vio Pepe con el catalejo pero no requirió demasiada sagacidad ni rara clarividencia para adivinar que, en esas circunstancias, mal podían estar dos navíos de guerra de bandera norteamericana frente a la bahía de Santa Marta, cargados de monjas.  Núñez Roca no necesitó palabras para expresar lo obvio: que si él le dejaba entrever a Bradshaw duda alguna sobre la eficacia del ejército colombiano como guardián de la Compañía, el desembarco de los infantes seria cosa de horas.  Dicho en mejores palabras: los obreros en huelga por sus legítimos derechos tenían dos opciones: ser diezmados por los cobrizos soldados colombianos o por los infantes de Marina ojizarcos y catires.

Pero la suerte estaba echada. Ya se percibían en la Zona los pasos marciales de Carlos Cortés Vargas. Los obreros colombianos no serían ejecutados por verdugos extranjeros. Eso podía constituir una afrenta a la dignidad nacional. El Carnicero, con sus ametralladoras emplazadas en Ciénega, se anticiparía a los marines, impidiendo así en forma providente que militares foráneos profanaran con sus botas la integridad del suelo patrio y la soberanía de la República. Y conste que no se trata de especulaciones ni conjeturas. Así lo declaró públicamente y en forma reiterada el general Cortés Vargas.