viernes, 13 de enero de 2012

WALT DISNEY Y BOLÍVAR – Álvaro Cepeda Samudio


Hoy les vuelvo a traer uno de los artículos que escribió Álvaro Cepeda Samudio y que tomé del libro “Antología” para compartirlo.


Los países latinoamericanos son abundantes en la producción de patrioteros. Y es la patriotería la forma como más comúnmente se manifiesta la falta de inteligencia. El que un hombre en un momento dado se haga matar por el sentido de la patria, que es al fin y al cabo lo mismo que el hogar y al defenderla se defiende a una cosa concreta como son los hijos, los familiares, la tranquilidad y no a ese sentimiento abstracto en que quieren encerrarla los patrioteros, el que el hombre, repito, se haga matar por todo lo que significa la felicidad del sitio de su hogar, está muy bien. Y puede resultar hasta heroico. 
Pero el que pregone a gritos y a golpes de platillos y tambor, el amor a la patria, y todos estos sentimientos elementales que los profesionales en el arte de seducir a las masas emplean con tan buenos resultados, es ridículo.

Afortunadamente esto va desapareciendo y ya en Colombia se puede decir, sin que le sigan a uno un juicio por desacato, que entre las cosas cursis y de mal gusto que se han escrito en el país, las estrofas del Himno Nacional se llevan la palma. También se puede aquí en Colombia desmontar de sus pedestales a los héroes y a los forjadores de la nacionalidad y mostrar que también ellos tuvieron los pies de barro. La juventud ha hecho una revisión de los valores históricos y muchos han descendido de su antigua medida para situarse en su justo término, sin que por esto se hayan llenado las celdas de traidores a la patria.

Esto de la patriotería ha llegado a su más alta expresión con la protesta oficial de un sindicato venezolano porque Walt Disney bautizó a una caricatura de su mundo maravilloso de los dibujos animados con el nombre de nuestro Libertador Simón Bolívar. Hasta dónde esto ofende a la memoria de Bolívar es una cosa que yo, tal vez por una falla emocional o debido a una postura humorística ante el mundo, soy incapaz de determinar.

Al leer la noticia de la protesta, no pude distinguir entre si nombrar a un muñeco de Walt Disney con el nombre de Bolívar era un alto elogio a su memoria o una gravísima ofensa a nuestro héroe máximo.
Yo soy de opinión de que los bolivarianos deberíamos estar contentos de que Walt Disney nombrara a sus muñecos no sólo con los nombres de nuestras más famosas y respetables figuras de nuestra historia. Esta sería una de las maneras más eficaces para universalidad la memoria de los arquetipos de la raza, que es al final lo único que se persigue al endiosarlos. Las gentes de todas partes del mundo, al oír llamara a los dibujos animados con nombres como Simón Bolívar, Francisco de Paula Santander, Antonio Nariño, Hermógenes Maza, se interesarían por saber el origen de ellos, y de nuestra patria. Mucho más eficaz esto que las conferencias organizadas en las embajadas y consulados.   

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